Jesús enseñaba siempre, toda su vida fue dedicada a hablar del Padre, transmitir el mensaje de salvación. Para ser como El contamos con las valiosas armas de la Santa Biblia, la Eucaristía, el Santo Rosario, nuestra participación en la comunidad.

Aqui en esta página publicamos algunos artículos que nos ayudan a reflexionar sobre la misión a la cual el Señor nos llama :”Ser catequista”, oraciones, reflexiones, inquietudes, anhelos, experiencias..

Nota: cuando abrimos una página, a mano izquierda en la barra de arriba en negro dice “Mis sitios” y “Lector”. Marcas “Lector” y en la barra vertical izquierda marcas “sitios seguidos” vas a encontrar páginas muy interesantes sobre el evangelio, las lecturas de la Misa Diaria, reflexiones, etc. provechemos todas las oportunidades para estar en contacto con el Maestro y Catequista Jesús.

MARTA Y MARIA , AMIGAS DE JESUS , HERMANAS PERO DIFERENTES.

1 .Una catequesis centrada en la persona.

La persona que participa de la catequesis es la clave de su propia formación, no puede ser un simple recipiente que recibe, recibe información, conocimientos, normas, preceptos,etc. Debemos tener en cuenta como catequistas los siguientes presupuestos:

  • Todo ser humano es confiable en su proceso de formación.
  • Normalmente posee los recursos (materia) suficientes para su realización como persona, respondiendo adecuadamente a sus propios desafíos.
  • La persona es la protagonista principal de su propia formación , el catequista, el acompañante es apenas el que lo pone en condiciones de forjar su propio camino.
  • Toda formación auténtica, toda catequesis se hace en un clima de libertad sabiamente ordenada y estimulada, no se trata de dejar hacer lo que cada uno quiere, sino que enseñar, ayudar, orientar sin presiones ni imposiciones que impiden a la persona poder optar y decidir.
  • Toda formación centrada en la persona, en nuestro caso, como catequistas debe partir de una concepción cristiana,¿Qué haría Cristo en mi lugar?(P.H)¿ Cómo trataba Cristo a los niños, a las personas cualquiera que sea? Podríamos fijarnos en lo siguiente: – Es un ser de relaciones. – Vive su existencia en la unidad indivisible de su ser. – Es un ser en proyecto permanente: nace persona pero se hace persona.
  • Un ser original, irrepetible en su vocación. Nadie es igual a otro.
  • Tiene una innata vocación a la vida en comunidad. Nace comunitario
  • Se desenvuelve en situaciones históricas concretas. Nace histórico.
  • Vive rodeado de necesidades básicas y vitales que debe satisfacer para poder sobrevivir y realizarse.
  • Asume la conflictividad como una dimensión natural de su existencia.(en nosotros hay conflictos internos y externos)
  • A veces vive atrapado en sus angustias existenciales ante el dolor, el fracaso, el porvenir, la vejez,la muerte..
  • Estä lesionado por por el misterio del mal físico, moral, socológico.
  • Lesionado por el mal. rescatado por Jesucristo

2. Grandes ejes que deben guiar nuestra catequesis.

1.La realidad: el entorno vital con el cual se entra en experiencia.

2. las relaciones: el hombre nunca se construye humanamente en el aislamiento, sino en el acercamiento, el diálogo interpersonal. el encuentro.

3. Las actitudes: actitud es una postura existencial que se adopta frente a objetos, personas, acontecimientos, ellas revelan a los demás mucho de nuestra interioridad, de nuestra filosofía de vida, valores y convicciones.

4. Los contenidos: La palabra contenidos no debe prestarse a ambiguedades, no es un puro bagaje de conceptos o algo que pueda medirse. No es algo sino alguien que cuestiona y se acoge en el centro vital de la persona. Por tener un caracter porfundamente vital viene a ser la clave para interpretar la existencia cristiana.

3. ¡Señor te necesito!

Señor, necesito que le des sentido a mi vida, verte en mi trabajo, en mi casa, en mi familia, en todo lo que haga esta semana, necesito verte. Sé que no todo será fácil, que tendré momentos difíciles pero necesito saber que estarás ahí, apoyándome, abrazándome, sanándome. Te Necesito, Dios . Ven te necesito para que le des sentido
a este corazón q-no encuentra reposo si no es contigo
. Llegaste de mañana un día cuando la vida me empezaba a sonreír y todo iba muy bien . Me di la media vuelta y dije
no necesito de ti ahora ven después  mi vida seguiré y cuando yo te di la espalda mi corazón por ti de sed se marchita  y me convencí que nada importa en la vida .si tu no estas junto a mi
Las sombras de la noche vienen estoy cansado de vagar lejos de ti  quiero descansar. Aquello que seguí al dejarte
fue un espejismo de dolor y confusión ya no puedo mas
y cuando yo te di la espalda mi corazón por ti de sed se marchitó y me convencí
que nada importa en la vida
si tu no estas junto a mi
por eso ven. Señor ¡cuanto te necesito!!!

4. ¡El celo de tu casa me devora!

 JUAN  2,13-25                                                                                                     

Estaba próxima la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Se encontró en el templo con los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y con los cambistas sentados. Y haciendo de cuerdas un látigo, expulsó a todos del templo, con las ovejas y los bueyes, tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas. Dijo entonces a los vendedores de palomas: “Quitad esto de aquí. No hagáis de la casa de mi Padre una casa de negocios”. Se acordaron sus discípulos que está escrito “El celo de tu casa me consume”.                                                                                                      No nos extraña que te hayas puesto así, Jesús, y que estés triste y que tuactitud sea brusca, no nos extraña, porque Tú consideras el templo como el lugar de lacasa de tu Padre y… ¿qué pasa? Que cuando vienes de Cafarnaúm que has estado enuna breve estancia allí, subes allí, a Jerusalén, a la fiesta de la Pascua. Es la primera vezque en tu vida pública subes al templo y en el atrio del templo ves que se ha instaladoun mercado de animales y mesas de cambio de monedas. Comprendes que respondena una necesidad de la época, ya que los animales eran precisos para los sacrificios yofrendas, y las monedas romanas, griegas, fenicias y sirias eran cambiadas por eldinero local. Pero no entiendes que todo este mercado se haga dentro de la casa de tuPadre. Y no lo toleras porque el celo de tu casa te devora, dices más de una vez. Y rechazas con energía esta forma de utilizar la casa de Dios.

Querido amigo, a ti y a mí esta actitud nos hace pensar mucho… y se nos graba, la palabra “templo”. ¿Qué es el templo? Donde Tú habitas, el lugar de encuentro. ¿Dónde más? ¿Dónde más estás? En el corazón de cada uno de nosotros, en el lugar donde estás Tú real y presente, y en el interior de nuestra propia vida. Y ahí no permites que haya tráfico de mercancías interiores. Muchas veces vamos al Templo y nos limitamos simplemente a asistir mecánicamente y cumplir los compromisos estricta o como sea pero de una manera fría, para tenerte contento a ti y para tranquilizarnos también interiormente. Tú no quieres eso, lo rechazas y me dices: “No te limites a eso, no te limites a asistir así”. Que tu corazón esté lleno, y que tus labios hablen de tu corazón profundamente lo que quiere, porque quieres que se honre por Fuera y por dentro.

Muchas veces también vemos que en el templo de nuestro corazón domina toda clase de negocios: domina los negocios de mis preocupaciones, mis líos, mis pensamientos, mis juicios, mis formas de actuar, mis orgullos…, todo es una mercancía, un ir y venir. Y Tú ahí no puedes estar, no tienes lugar para estar ahí, dentro de nuestro corazón. Por eso hoy me dices que me convierta, que nos convirtamos, pero desde dentro, desde el corazón.

Juntos nos decimos y le decimos a Jesús que expulse todos los vendedores que tenemos dentro, que reemplace toda esa mercancía por el lugar de la paz, de la misericordia y de la alegría, que eres Tú, que es tu presencia. No toleras nunca esto, y hablas así.  Y que luego seamos sinceros y practiquemos las cosas y todo lo tuyo desde el corazón. Y que podamos decir que le honramos de verdad. Que Tú, Señor, no digas:  “Este pueblo…, tú me honras con los labios, pero tu corazón está lejos de mí, mientes en tu vida”. No, no quieres este tipo de mercancías, de negocios, no quieres  fanatismos, pero quieres realidad, quieres corazón, quieres amor. Hoy Jesús te decimos una y una vez más que entres en nuestro corazón y que realmente lo cambies para que sea un lugar de encuentro contigo. Y que ahí puedas morar alegremente y con toda paz.

Te pedimos que nos conviertas, que nos transformes interior y exteriormente en la vida, que cambies nuestro corazón duro y materialista, que nos hagas con un corazón acogedor, amistoso, solidario. Ésta es la verdadera mercancía que Tú quieres.

Que Tú nos estás llamando para que llevemos una fe adulta, pero que también me dices: “No tendrás más dioses que a mí”. Hoy, Jesús, te pido que aceptes mis ansias y mis ganas de convertirme hacia ti. Pero también quisiera entrar en tu corazón y ese celo, que se contagiara al mío. Que tuviera celo por ti, ansias, fuego de que nada le entorpezca. Se lo pedimos hoy de todo corazón a Jesús y repetimos en nuestro interior:

“El templo… el templo…” Ese templo, a cuidarlo. El templo de Dios, el templo del hermano.    El templo de mi ser.  “El celo de tu casa me devora”.  Le decimos a al Virgen que nos ayude a expulsar todo lo que no es Él, para que Él se encuentre a gusto y que no estemos negociando con la vida, ni con la vida tuya.

Y se lo decimos a la Virgen también que nos ayude en este camino de conversión, en esta fuerza que necesitamos para transformar nuestro interior en una luz brillante de fe que transforme nuestra vida, y que seamos ejemplo y esperanza de un Jesús que quiere estar ahí con nosotros. Que  escuchemos esa voz que nos dice:  “El celo de mi casa me devora”. El celo me devora y me hace cada día más exigente en mi vida interior. Que seamos templos limpios del encuentro y del lugar del Señor. Y Jesús, una vez más, no me extraña…, pero quiero que tu actitud cambie cuando veas mi templo y veas que no hay nada… nada que negocie la vida íntima mía. “El celo de tu casa me devora”

¡Que el  celo por la casa del Señor nos devore, nos consuma como catequistas, que estemos dispuestos a dar la vida  por amor del Señor, por su Palabra, por la misión que El nos da!


2 Replies to “NOSOTROS CATEQUISTAS”

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